En ese momento no se bien que contestarle, me pide de regalo una pelotita y se la doy, al rato hace lo mismo con una púa amarilla.
Se sienta en la mecedora conmigo y me pide que le ponga los autitos para que juegue.
De la nada viene me abraza y me pregunta:
¿Hasta donde me queres? por que yo te quiero hasta el cielo.
Yo le digo que hasta el infinito o cualquier otra cosa que se acostumbra a decir en esas situaciones.
Luego a la respuesta se va corriendo a buscar algún juguete, sabiendo que es verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario